jueves, 26 de abril de 2018

Tres consejos para lograr una buena conexión con los hijos

No se puede reemplazar la necesidad de tiempo compartido con los padres con otras actividades o con compensaciones materiales

Hace unos días comentábamos la importancia de que nuestros hijos confíen en nosotros. Para ello, el trato cotidiano en el que cada niño se sienta querido y valorado tal y como es contribuirá a desarrollar en él una sana autoestima y una relación fuerte entre los dos.
Para obtener esta deseable conexión padres-hijos Javier Fiz, psicólogo colaborador de Aleteia, nos ofrece tres sencillos consejos:
  1. Obsérvarles para conocerles. Su forma de actuar, su comportamiento dice mucho de sus sentimientos y de su actitud ante las diferentes situaciones que viven a diario. No se trata pues sólo mirar lo que hacen, se trata de darnos cuenta de lo que nos están diciendo con lo que hacen. Si logramos leer los sentimientos que están presentes en cada momento podremos ayudarles a reconocerlos, a manejarlos y a desarrollar en ellos un autocontrol emocional. En este sentido es importante que aceptemos y les enseñemos que todas las emociones son válidas. No las hay buenas ni malas, sino agradables y desagradables.
  2. Escucharles: Estar atentos a comprender lo que nuestros hijos nos están diciendo con sus palabras, su cuerpo, sus expresiones y su estado de ánimo. Esto requiere que les prestemos toda nuestra atención, dejemos de pensar o de hacer otras cosas y los miremos a los ojos. Escucharles no necesariamente implica darles consejos o decirles lo que deben hacer. Muchas veces ellos sólo quieren que entendamos cómo se sienten. Escucharles abre la puerta a la comunicación con ellos. Así podremos saber lo que están viviendo, sin corregir, dirigir o juzgar.
  3.  Compartir la vida con ellos: Es importante hacer cosas juntos. Ser un equipo para, por ejemplo, realizar las tareas del hogar, las actividades escolares o, simplemente, a la hora pasar tiempo de ocio juntos: ir de excursión, juegos de mesa, escuchar música, hacer recados, pasear … También conviene que estemos presentes en los momentos, pequeños y grandes, de su vida: un partido de fútbol, un día de parque, una celebración de cumpleaños… Cuando compartimos desarrollamos el sentimiento de pertenencia y les enseñamos la importancia de dar y recibir afecto. Son las experiencias las que crean memorias profundas que van a estar presentes durante el resto de su vida.Y es que no se puede reemplazar la necesidad de tiempo compartido con los padres con otras actividades o con compensaciones materiales.
Artículo realizado en colaboración con Javier Fiz Pérez, psicólogo, profesor de Psicología en la Universidad Europea de Roma, delegado para el Desarrollo Científico Internacional y responsable del Área de Desarrollo Científico del Instituto Europeo de Psicología Positiva (IEPP).
 Blanca de Ugarte, aleteia

Y…

Durante esta semana rezamos por las vocaciones (haga clic en oraciones…)

Pensamiento de San Juan Pablo II y oraciones por las vocaciones

Las vocaciones existen, pero hay que buscarlas. «Dios llama a quien quiere por libre iniciativa de su amor. Pero quiere llamar mediante nuestras personas... No debe existir ningún temor en proponer directamente a una persona joven, o menos joven, las llamadas del Señor. «El Señor es siempre el que llama, pero es preciso favorecer la escucha de su llamada y alentar la generosidad de la respuesta». Al Padre Alberoni le pareció que Jesucristo le decía: «Tú puedes equivocarte, pero yo no me equivoco. Las vocaciones vienen sólo de mí, no de ti; este es el signo externo de que estoy con (vosotros)». Buscar las vocaciones es, también, proponerlas: «...con pasión y discreción, sed despertadores de vocaciones». Cristo habitualmente «llama a través de nosotros y de nuestra palabra. Por consiguiente, no tengáis miedo a llamar. Introducíos en medio de los jóvenes. Id personalmente al encuentro de ellos y llamad». La pastoral vocacional es la misión de la Iglesia «destinada a cuidar el nacimiento, el discernimiento y el acompañamiento de las vocaciones, en especial de las vocaciones al sacerdocio».





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